sábado, 16 de mayo de 2015

Seguir el trayecto


En la noche de ayer- o quizás fue cualquier otro día- tomé mi chaqueta y decidí a dar un paseo cerca de mis pensamientos que los tenía bastante abandonados debido al ajetreo universitario. Creí en un momento que aquellas ilusiones  que tienen relación con las emociones sentimentales  jamás podrían levantarse nuevamente. Durante ese paseo sentí la brisa de cómo pasan las horas hasta que llegó el anochecer como aquella madrugada de vacaciones verano en familia el año  2009 en la que caminábamos en la orilla del lago Calafquen sin ningún rumbo aparente.
 Sentía que los sucesos pasados no debían marcar mi vida pero si haber causado en mí un aprendizaje, una enseñanza y también poder haber guardado recuerdos fabulosos… sin duda que sí hay lindos recuerdos.
Mientras caminaba por mis pensamientos, cercano a los recuerdos de verano ahí- justo ahí -donde debiese quedar un cubículo de pensamientos vacío (porque así yo me lo había propuestado) se depositó uno fortuitamente a cargo de  un chico llamado Juan Pablo… Ese pensamiento alojado en mi cabeza lo empecé a mirar muy extraño, como los macrófagos ante un agente exógeno unido a él los complejos MHCII para fagocitarlos. Ese cubículo que debía estar vacío para el verano del 2015, sin buscar y/o sin querer está alojado con recuerdos en la playa de Valparaíso y Viña del Mar con aquella persona.

Mientras caminaba las fuerzas en mis piernas se empezaron a ir, pues claro había caminado desde los recuerdos del verano del 2009 hasta los ocurridos el verano del 2015, no es un trayecto menor… habían sido horas de caminata. Pasé  a refrescarme en un estero que encontré al costado de una colina, en realidad no recuerdo muy bien dónde estaba ya que esos pensamientos de aquel lugar son de cuando tenía recién 3 años y no tengo un buen registro de ello. Las horas habían pasado, donde de la cálida brisa que sentía al anochecer pasó a ser un frío que llegaba a los huesos pero aun así la noche estaba maravillosa y el cielo indescriptible.. . Cientos de millones de estrellas sobre mi cabeza. Decidí hacer algo que no se debe, fui a un cubículo que resguardaba un pensamiento cualquiera pero estaba la imagen de mi habitación; entré y fui en busca de una chaqueta guardada en el ropero antiguo el cual tanto odio, posterior al ponérmela salí nuevamente donde estaba el cielo estrellado, me recosté sobre el pasto para maravillarme de aquel regalo que los  astros nos brindan. Mientras estaba tendido boca arriba deslumbrándome con el manto oscuro con puntos brillantes, pensé muchas cosas, desde mi quiebre sentimental hasta todos los problemas familiares que tengo. Sobre lo último creo que ya he aprendido a vivir con las enfermedades familiares y los problemas que vienen detrás de ello. Muchos son los cubículos de pensamientos que puedo ver desde acá a cientos de kilómetros de lejanía. No sé cómo ni en qué momento esos cubículos destinado a mis sentimientos por “alguien especial” se han empezado a ocupar. Decidí a raíz de eso caminar hacia donde éstos. Al llegar vi recuerdos como caminar a la orilla de la playa, noches de cervezas y muchas risas, salidas a comer, tarde para armar muebles, otras tardes de cine y amaneceres espectaculares viendo el rostro y hermoso cuerpo de un chico espectacular a tu lado, que sin pedir, más bien aguantándome está a mi lado.
Siento rabia por mí, ya que hay cadenas que no me dejan avanzar, sombras que me atan al pasado y lo peor es que aquellas sombras y cadenas son invisibles, no sé si existen, quizás me las imagino.
Seguí mi camino hacia un pueblo que veía hacia lo lejos, las estrellas ya no iluminaban tanto como hace un par de horas debido a que estaba amaneciendo. No me di ni cuenta de lo rápido que pasó esta madrugada. Al llegar al pueblo éste tenía sus calles vacías, claro…la gente aun dormía. Al costado de una juguetería había una banca, procedí a sentarme en ella, quise escuchar música pero me percaté de que no llevaba mi celular para ello. Recordé que estamos en mis pensamientos entonces hice un esfuerzo mental para que a la cuenta regresiva de 10 mi celular apareciera en mi bolsillo, pues al fin y al cabo  yo he creado todos estos escenarios y en teoría lo puedo modificar, es por eso es que forcé a que apareciera en mi bolsillo y así fue, mágicamente – o no tan mágicamente- apareció mi celular. Inicié el reproductor en modo aleatorio, casualmente reprodujo tres canciones que me gustan demasiado una tras otra: Jubel y Riva de Klingande y the City of light de U2, lo cual me puso muy a gusto esperando el amanecer.
Quiero que esos recuerdos que estoy obteniendo con esta persona sean lo mejor que me puede estar pasando actualmente (y es así) porque a pesar de las cosas que no me gustan de él- unas cuantas- hay muchísimas más que me encantan, partiendo desde que la acción de que cuando él habla yo me derrito. No sé qué está pasando actualmente, de aquí puedo custodiar sólo los pensamientos y recuerdos que tengo en el cerebro pero no puedo ir monitorear lo que pasa en el corazón. Sólo sé que necesito estar con él, porque lo quiero y me hace bien. Espero que aquellas sombras inexistentes – eso espero- desaparezcan, poder tomar de la mano a Juan Pablo con energía y entusiasmo para seguir viviendo todas las cosas fabulosas que hemos estado haciendo, no me permitiré dejarlo ir.

Ya amaneció, corrí hacía el cubículo del presente que me traslade a mi habitación. Ahí estoy, todo feo durmiendo, justo en ese momento empieza a sonar el despertador del celular que tenía en el bolsillo con la canción de Kygo- I see Fire (remix de ed sheraan), me apresuré en dejarlo en el velador al lado de la cama donde lo dejo cada noche antes de ir a dormir para que al despertarme no encuentre nada extraño de cómo había ubicado el celular la noche anterior antes de dormir con el despertador programado. Me aproximo para juntarme con Sebastián para poder despertar.
El reloj marca puntualmente las 7.15 de la mañana de un día Miércoles, donde debo correr para bañarme y comer algo ya que a las 9 en punto tengo paso práctico de Bioquímica clínica sobre las alteraciones de las enzimas hepáticas. Debo correr!



Novo Amor - From Gold (Henri Pfr Remix) ♫ ♫ ♪