La noche se siente helada, pero no más heladas que tu actuar y tu mirada. Cu
ando creí que esto no pasaría nuevamente estoy a la esquina de que todo pase...El destino siempre me intenta destruir, la mochila está pesada desde que tengo 17 años.
Intenté no caer en lo mismo de siempre, en temerle a la persona que tengo a mi lado, al no ser completamente sincero y postergarme a mi mismo como siempre. He tenido sueños y pensamientos que me hacen sentirme que soy en escencia una persona mala, violenta y egoísta, incluso con mi propia familia, pero no se por qué puedo dar tanto en aquella persona.
Siento esta noche helada y puedo sentir el viento gélido que choca en mi entana en mis mejillas, puedo sentir el crujir de las hojas que cayern el día anterior producto del viento, siento el sonido del mar invitandome a dejarme seducir por él y echar a volar los sentimientos, aquella brisa que no la siento muchas veces, pero en secreto me gusta y temo tanto a la vez.
Al menos esta noche pretendo liberar mi conciencia de mis ilusiones y promesas eternas que me han hecho, de lo que su sentir y oír han causado en mi; el escuchar la voz de aquella persona diciendome esas cosas y yo sentía como comenzaba mi piel a erizarse, cuando escuchaba aquel poema de Beneddeti y se llenaban los ojo de lagrimas de lo emocionante que estaba ocurriendo. En este estado de conciencia que he logrado obtener esta noche he logrado lucidar de que empleo una gran cantidad de energía en pensar en aquellas palabras y convencerme de los recuerdos del pasado que ya no son mi presente. Al parecer mi futuro se ve prometedor, pero quizás solitario. Me he estado centrando en el como querer vivir y en lo que espero de aquella persona, sin darme cuenta que eso me está condicionando mi vida uq e se me está haciendo difícil vivirla y se me está yendo de las manos, mi alma quiere salir y sentir las nubes en el cielo, pero en todo omento la encarcelo esprando a que sucedan las cosas que me han dicho al oído en moemntos de intimidad o esperando que momentos se repitan, como el mencionado anteriormente: Una dedicación de un poema o lo que he creído ilusamente que asará algún día, cuando estoy triste por todo y al sonar el timbre de la casa, pensar que él está tocándolo y me vine a regalar un abrazo y decirme que todo estará bien, que está conmigo y me dice aquellas palabras que me hicieron convencerme de todo esto y que ahora a falta de ellas tiemblo y me hacen encarcelarme más.
Vivo anhelando los recuerdos, viendo los dibujos pegados en la pared de mi habitación, en las notas que me escribías cuando estabas enamorado de mí. He dado más de lo que creí y me duele que en este punto yo esté más enamorado.
