Las
cosas iban bien, el día comenzaba con una brisa refrescante, donde Luis sentía
que era capaz de hacer lo que se propusiese en esta vida. En esa mañana los
pájaros cantaban con más fuerza a comparación a las semanas anteriores debido al inicio
de la primavera como todos los meses de Septiembre de cada año, aquella
temporada les otorga abundancia en
alimento y una temperatura adecuada para que las aves puedan dejar descendencia
y ésta no tenga problemas en su sobrevivencia. El termómetro marcaba
exactamente 19°C y el reloj de llevar de Luis estaba a punto de marcar las 11
horas en punto. El muchacho se sentía feliz y pleno aquella mañana, sentía que
nada ni nadie podía arrebatarle sus sueños, no había ningún obstáculo imposible
de superar ni tampoco tenía algún problema de salud que le imposibilitase de
seguir en su camino que imaginaba que iba ser fenomenal. Recordaba aquel
discurso que le dio su director de escuela
al iniciar el año escolar el año 1995 donde señalaba y daba por hecho que las
metas son algo sustancial que depende de lo
que aspiremos y pensemos en los
tiempos indicado durante nuestras vidas, en definitiva las metas
pueden ser tan pretensiosas o ambiciosas que depende directamente de hasta donde se está dispuesto a llegar y/o
sacrificar. Es ahí donde Luis no entiende muy bien el mensaje, que será mejor…
Superar los obstáculos, esquivarlos o derribarlos a puño limpio y la otra duda
que le surge al recordar el mensaje del director es que mencionó que para
cumplir metas se debía sacrificar –casi obligatoriamente- cosas, entonces naturalmente viene la pregunta
¿ Es malo ponerse metas ambiciosas ya que estaré continuamente arriesgando cosas que
tengo seguras o son de mi agrado? pero –en ese momento- no era algo que le
aquejaba pues no tenía ningún obstáculo, no era el momento de proyectar su vida
y las palabras del director habían sido ya hace más de 5 años, quizás el señor
ya estuviese muerto y la gente rumoreaba que estaba un poco loco. Esa mañana él
se sentía más fuerte que cualquier otra persona que pisaba la tierra

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